La noche explotó sin pedir permiso. FILTRO se apoderó del escenario del Fuck Off Room como quien prende fuego a una mecha en medio del caos. En una de las ediciones más intensas de Noches de Reacción, el colectivo/agrupación soltó su descarga sonora con la crudeza que solo se vive en los márgenes de la ciudad.

Con riffs afilados, distorsión cruda y letras que escupen verdades sin maquillaje, FILTRO dejó claro que no están aquí para agradar, sino para despertar. El público—una mezcla de skaters, punks, fotógrafos callejeros y criaturas nocturnas—respondió con saltos, empujones y gritos que rebotaban en cada pared del venue como si el concreto también quisiera reaccionar.

Fuck Off Room fue, otra vez, el refugio perfecto para los que no caben en ningún molde. La vibra fue densa, eléctrica. Nadie salió ileso. FILTRO no tocó canciones: lanzó mantras de resistencia con la furia de quien ya se hartó.

La escena independiente sigue ardiendo, latiendo con fuerza propia en cada esquina subterránea de la ciudad.

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